Estenopeando

Crea tu propia cámara y haz fotos

Adaptado a niños, jóvenes y adolescentes. 
Adaptado como actividad familiar.
Válido para cualquier edad.


¿Qué es estenopear?


Es la foto que nace dentro de un bote/lata/caja sin lente, visor ni disparador. La luz entra por un pequeño orificio (estenopo) y se estampa sobre el papel sensible colocado en su interior (justo al lado inverso del estenopo).

Unidad autónoma al curso que consta de nueve horas lectivas.

AQUÍ podéis ver el paso a paso en imágenes de un taller realizado con niños.

La cámara estenopeica es un bote/lata/caja al que se tiene que hacer un agujero para dejar pasar la luz sólo por ese punto.

La podemos construir nosotros mismos con cualquier material un poco resistente y a la vez ligero para facilitar su transporte, o bien, podemos utilizar un simple bote/lata/caja y adaptarla.

Primer paso:

Seleccionamos nuestro bote/lata/caja. Esta será la elección más importante, pues nos interesará con unas dimensiones concretas. A menos distancia entre el orificio y el papel sensible obtendremos un ángulo de visión más amplio y distorsionado. Y debe haber espacio para ubicar el papel fotográfico del tamaño que hayamos elegido.

Una vez tenemos nuestro bote/lata/caja, creamos el estenopo. Es como el objetivo de la cámara, con él controlamos la cantidad de luz que dejamos pasar. Los rayos de luz que se reflejan en la escena penetran a través del minúsculo orificio, y chocan con la pared interna opuesta, formando una imagen invertida.

Tenemos que pintar con spray negro mate la parte interior del bote/lata/caja para evitar que la luz al entrar rebote por dentro. Y cubriremos las juntas (de haberlas) con cinta negra, así en caso de que haya alguna pequeña imperfección impedimos que pase algún rayo de luz.

La creatividad del bote/lata/caja y de los agüeros que hagamos no tiene límites, podemos hacerlo redonda, cuadrado... Los agujeros pueden ser más grandes o más pequeños. Y de esta forma experimentar diversos resultados.

La construcción del estenopo es la parte más complicada, pues debe ser un agujero muy pequeño y lo más circular y perfecto posible. Una buena técnica es utilizar papel de plata del siguiente modo:
  1. Allí donde queramos ubicar el estenopo hacemos un hueco con una broca gruesa. Se repasa con lima de uñas o lija fina para evitar esquirlas.
  2. Recortamos un pedazo de papel de plata que cubra el hueco holgadamente.
  3. Lo ubicamos encima con la parte mate hacia adentro.
  4. Utilizando cuatro tiras de cinta aislante negra, o similar, para fijarlo de modo que quede tenso y sin holguras. Así dejamos la caja totalmente sellada a la luz de nuevo.
  5. Con un alfiler fino (o broca), pinchamos suavemente en el centro del papel de plata para hacer un agujero muy pequeño.
Antes de hacer el agujero definitivo hay que practicar en otros pedazos de papel de plata hasta que estemos seguros de hacerlo bien. El agujero debe ser lo más perfecto posible.

¡Ya tenemos nuestra cámara!

Segundo paso:

En el interior de nuestra cámara introducimos el papel fotográfico sensible a la luz para poder captar la imagen de aquello que se encuentra en el exterior. Para ello colocamos el papel por la parte mate (parte en que no hay emulsión fotosensible) en la parte opuesta al agujero.

La tapa sirve para cargar primero, y sacar después el papel de nuestra cámara.

Este paso siempre en una habitación completamente a oscuras, procurando tapar bien todas las ventanas y juntas de las puertas con cartón o tela gruesa negra. Y utilizando una bombilla de luz infrarroja (no vale una bombilla pintada de rojo) para poder ver. Es la única forma de que no se vele el papel fotográfico.

Con cinta aislante sellamos muy bien las juntas de la tapa.

Ahora ya en el exterior, una vez hemos encontrado el lugar donde vamos a fotografiar, colocamos nuestra cámara de forma que quede estática y destapamos el estenopo (orificio).

Dependiendo de la luz y de la distancia a la que hayamos colocado el papel del agujero tendremos que estar mayor o menor tiempo. Una vez pasado el tiempo de exposición, rápidamente, volvemos a tapar la cámara con la pestaña construida.

Tercer paso:

Revelar la imagen.

En la habitación con la bombilla de luz roja sacamos el papel sensible de la cámara e iniciaremos el proceso de revelado.
  1. Ponemos el papel boca arriba, pero completamente sumergido en el líquido de revelado.
  2. Pasamos el papel directamente al líquido baño de paro. Como su nombre indica, este líquido hace que el proceso se pare.
  3. Seguidamente pasamos el papel a la bandeja de líquido fijador dónde permanecerá durante unos minutos. Este líquido nos fija la imagen, es como si fuera un barniz, de esta forma lo protege para que el papel no pueda seguir reaccionando a la luz del sol.
  4. Transcurrido los minutos limpiamos bien con agua y lo dejaremos secar encima de alguna superficie plana o colgado de una pinza en una cuerda de tender.
¡Tenéis vuestra primera fotografía!

Lo que habéis obtenido es el negativo. Pasarlo a positivo se puede hacer de dos maneras:
  1. Coger papel fotográfico nuevo y ponerlo debajo de nuestro negativo ubicando la emulsión contra la emulsión. Lo exponemos unos segundos a la luz y después volvemos a hacer el mismo proceso de revelado pero ahora con el papel en que obtendremos el positivo. 
  2. Escanear el negativo y pasarlo a positivo.